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La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó al 28 de abril Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo.

Con motivo de esta celebración, aquí podéis leer el Manifiesto que tradicionalmente lanza el el PSOE este día, y que en esta ocasión está enfocado en el gran desafío que la pandemia del COVID-19 está suponiendo para mantener las condiciones de seguridad y salud en el ámbito laboral.

DETENER LA PANDEMIA EN EL TRABAJO. REFORCEMOS NUESTRO SISTEMA DE SALUD LABORAL

En el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, que venimos celebrando el 28 de abril de cada año, los y las socialistas queremos hacer un llamamiento de cara a lograr un futuro mejor, trabajando para que la pandemia que estamos viviendo por el COVID-19 termine cuanto antes y de la mejor manera posible, que la salida de la misma se realice con el respeto de los derechos humanos, y sea una oportunidad para la trasformación de la economía de manera saludable, justa, verde y segura, de forma que no suponga un empeoramiento de las condiciones de trabajo, de seguridad y salud.

En primer lugar, hoy es una jornada en la que reivindicamos el trabajo decente, recordando a todos y cada uno de los trabajadores y de las trabajadoras que han perdido su salud y su vida como consecuencia de las condiciones en las que realizan su trabajo, así como a sus familiares y compañeros. Cada día en el mundo fallecen demasiadas personas a causa de accidentes o enfermedades relacionadas con el trabajo – más de 2,78 millones de muertes por año. Además, anualmente ocurren unos 374 millones de lesiones no mortales relacionadas con el trabajo, según datos de la Organización Internacional del Trabajo.

Pero este año, las circunstancias por las que estamos atravesando hacen que en este día los socialistas queramos hacer especial mención a la situación de aislamiento social en la que nos encontramos toda la ciudadanía, en nuestros hogares, y apoyar y resaltar el trabajo que están realizando todos y todas las trabajadoras que se encuentran en primera línea de acción, trabajando frente al virus, y esforzándose por que nuestro día a día sea más llevadero.

Queremos reconocer y prestigiar el trabajo de todos aquellos trabajadores y trabajadoras que están arriesgando sus vidas para que el resto de la ciudadanía podamos continuar con unas condiciones adecuadas de vida. La totalidad del personal que trabaja en hospitales y centros de salud, sanitarios y no sanitarios, que están exponiéndose para mejorar la salud de todos los ciudadanos. El personal que trabaja en residencias de mayores, velando por que nuestros ancianos mantengan sus vidas. Las y los trabajadores de supermercados, del pequeño comercio de alimentación, de los transportes, policías, bomberos, guardias civiles, militares, de todos aquellos servicios considerados como esenciales, están permitiendo que el confinamiento sea lo más llevadero posible y que podamos mantenernos de manera más saludable. Desde el Partido Socialista queremos manifestar nuestro máximo agradecimiento a todos ellos y ellas.

Pero también es una jornada para reafirmar nuestro compromiso en la defensa de la salud y en la lucha por unas condiciones de trabajo dignas, seguras y saludables. Para que las condiciones de seguridad y salud en el trabajo se adapten a los grandes cambios que se están produciendo y que se van a dar en ámbitos como la tecnología, la organización del trabajo o el cambio climático.

Ha quedado demostrada la importancia de nuestro sistema sanitario, de nuestro Estado de bienestar, de la grandeza de nuestros servicios públicos. Estamos a tiempo no sólo de mantenerlos, sino también de reforzarlos. Ahora más que nunca cobra gran importancia el mantenimiento y la consolidación de las políticas públicas. Se trata de reforzar los servicios públicos y equilibrar el Estado de bienestar.

Y también ha quedado de manifiesto que el sistema preventivo actual está obsoleto, no ha dado una respuesta ágil a la crisis del Coronavirus. El sistema del que nos dotamos hace ya más de 25 años se ha visto sobrepasado. El modelo preventivo no ha actuado a tiempo ni en forma para proteger la salud de la población trabajadora que estaba expuesta en sus actividades profesionales al virus, o que teletrabajaban en domicilios.

Es el momento para reflexionar sobre la viabilidad del sistema preventivo y hacer nuevas propuestas de mejora que realmente se ajusten a la realidad, de manera que cuando esta crisis haya terminado afrontemos nuevos retos. Los socialistas ya veníamos anunciando la necesaria adaptación, modificación o, por qué no, una nueva normativa de Prevención de Riesgos Laborales, que realmente incorpore nuevos riesgos que están surgiendo y otros que ya existían pero que no habían sido tratados con la suficiente atención, de manera que se fomente nuestro sistema de salud pública y por tanto de salud laboral.

Y es un buen momento para incidir en el papel fundamental de las políticas públicas. Debemos aprender la lección, e incorporar en el debate político reflexiones sobre la necesidad de potenciar un sistema público de seguridad y salud. La mercantilización del mismo ha sido un error, lo veníamos viendo a lo largo de estos años, y ha quedado patente en esta crisis. Un sistema público cuyo objetivo sea la disminución de las cifras de siniestralidad, la mejora de los mecanismos de notificación y declaración sobre los daños a la salud ocasionados por el trabajo, y que apueste por un mayor reconocimiento de las enfermedades relacionadas en el trabajo, para, en definitiva, contribuir a la mejora de las condiciones de trabajo y de salud. Porque realmente los daños a la salud y la seguridad de los trabajadores y trabajadoras se pueden y se deben prevenir.

Y seguramente con la vuelta al trabajo, la salida de esta crisis social y económica acentuará más los problemas preventivos. Urge modificar el sistema preventivo para que el daño hecho por las reformas laborales, la precariedad e inseguridad laboral y la desigualdad creada e intensificada tras la pandemia, se reduzca. Hemos comprobado como la precariedad es sinónimo de siniestralidad laboral, de desigualdad, de pobreza. Apremia un cambio en el modelo de relaciones laborales que mejore las condiciones de trabajo de la población trabajadora, y por ende la seguridad y la salud de la misma.

Por esto, es obligado para los socialistas hacer balance de las políticas preventivas realizadas hasta ahora, de cara a construir un mundo del trabajo más sano y más seguro. El sufrimiento humano que conlleva la siniestralidad laboral hace que la situación que venimos padeciendo sea preocupante e insostenible. Es necesario frenar esta lacra social, y para ello, tal y como planteamos en nuestro programa, urge la renovación y adecuación del marco normativo.

A lo largo de estos años de Ley de Prevención se han realizado mejoras evidentes, pero tras los cambios económicos, medioambientales, sociales y sanitarios vividos es necesario un refuerzo de los aspectos preventivos fundamentales.

Y este año la OIT quiere hacer especial mención a los riesgos psicosociales, al acoso en el trabajo, el estrés, la depresión, todos ellos riesgos psicosociales que vienen aumentando pero que no se están tratando en muchas de las empresas de nuestro país, ya que desgraciadamente existe un sector empresarial que sigue considerándolos como externos a la actividad. Riesgos para la salud mental, un ámbito para el que tampoco nuestro sistema público está dando una respuesta efectiva, y que también hemos visto agravada durante el confinamiento. Otra tarea pendiente, por tanto, es reafirmar los sistemas públicos de salud y de protección social en este aspecto, lo que también constituye uno de los objetivos de nuestro partido.

Y debemos aprovechar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el instrumento para su cumplimiento, la “Agenda 2030” de Naciones Unidas, que ahora más que nunca cobran gran importancia para adaptarnos a los desafíos de nuestra era. El objetivo 3 “salud y bienestar” y el 8 “trabajo decente y crecimiento económico”, o el 10 “reducción de las desigualdades”, son algunos de los ODS en los que acentuar nuestro trabajo.

Por ello, en este contexto socio-económico crítico de inseguridad y de desigualdad, los socialistas nos comprometemos a avanzar, a reforzar y poner en marcha en nuestro país los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Es nuestra obligación aprovechar esta oportunidad. Oportunidad para acabar con la desigualdad, con la pobreza, con la precariedad, con la injusticia, con el cambio climático, en definitiva, oportunidad para proteger a todos los ciudadanos y al planeta.

Necesitamos actuar ahora de manera rápida y responsable, minimizando las consecuencias sociales y económicas. Los socialistas debemos ayudar a encontrar soluciones innovadoras para la adaptación del mercado laboral, para limitar las consecuencias del desempleo y la pérdida de ingresos debido al brote de Covid-19. El diálogo social es prioritario para controlar el virus, y para evitar la pérdida de empleos y fomentar la estabilidad.

El empleo de calidad, la formación y la educación, las condiciones de trabajo adecuadas, disponer de sistemas de salud pública fuertes que actúen sobre los accidentes y las enfermedades y sus consecuencias, erradicar la pobreza, promover el trabajo decente y orientar los sistemas industriales y de transporte y el consumo hacia modelos sostenibles, fomentar el diálogo social, los servicios públicos, la protección social, la cooperación internacional, deben estar presentes en la transformación, en la recuperación justa. En definitiva, elementos necesarios para lograr una sociedad justa en la que no existan desigualdades.

TRABAJEMOS TODOS POR MEJORAR EL ESTADO DE BIENESTAR

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