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Ha llegado San Xuan, y desde el Partido Socialista Obrero Español, PSOE, de Mieres, queremos celebrar con todas las personas que tenemos futuro y que vamos a trabajar por conseguirlo, con el recuerdo presente y constante de las víctimas de la pandemia. 

Debemos celebrarlo porque por extraño que nos parezca hemos llegado y seguimos aquí. Ni incólumes ni mejores, ni siquiera salimos distintos, por mucho que las intenciones o las esperanzas fuesen esas, y nos prometiésemos salir de este estado de alarma convertidos en mejores personas. Las buenas intenciones nos duran lo mismo cada solsticio, sea el de invierno o el de verano. Así que nos aceptamos como somos y continuamos intentando cumplir nuestros propósitos de mejorar, algunas personas lo consiguen, otras tendremos que poner más empeño. 

Para cada mierense San Xuan tiene recuerdos muy personales, pero también muchos colectivos, sobre todo de nuestra Danza Prima alrededor de la foguera, entrelazados los dedos, aunando las voces… cierto que este año no será físicamente así, pero no podemos dejar de cantar al Galán de la Villa ni de coger la flor del agua. Porque cada día que hemos conseguido superar, cada fase y cada etapa que hemos pasado, deben de ser recordadas y celebradas como se merecen, porque en esta noche mágica celebramos la renovación, quemamos lo malo y comenzamos un nuevo ciclo conservando todo lo bueno.   

Hemos acumulado buenos y malos recuerdos, hemos sufrido pérdidas sí, más duras incluso por lo excepcional de la separación forzosa, pero también los reencuentros los sentimos más necesarios. Debemos cuidarnos unos a otros, nos hemos echado tanto de menos que esos gestos de cercanía física se convierten en algo cargado de emociones verdaderas.  Ahora cada saludo, cada abrazo, cada beso son más especiales. Desearíamos abrazarnos para fundirnos con el árbol del que brotamos, para juntos sostener el nido al que pueda volver el ave si lo desea. Desearíamos besarnos para darnos el aliento que nos impulse, para recuperar el oxígeno que nos falta en alguna ocasión. 

Serán besos prudentes, besos en la distancia e incluso besos imaginarios, pero cargados de sinceridad, porque debemos ser muy prudentes, nuestra seguridad está en nuestras propias manos; porque no abrazar, no besar también es una muestra de nuestro compromiso, de nuestro respeto por el resto de las personas que nos rodean. Este año no podremos coger manos ajenas para danzar en torno al fuego, pero guardaremos ese gesto para que el próximo San Xuan, junto a nuestros deseos, podamos quemar en la foguera las mascarillas, porque solo serán trapos viejos e inútiles.

Ese es el anhelo que centrará todos los ritos de San Xuan, los del fuego, los del agua, los de la luz… esta noche mágica ha significado, desde la antigüedad, una nueva oportunidad para deshacernos de lo malo, para purificar y volver a comenzar. Este año parece pues que con más motivo debemos celebrar que tenemos otra oportunidad, parece que la casualidad nos ha llevado casi al mismo momento a dar el paso a una “nueva normalidad”.

Celebremos San Xuan, el solsticio, el verano, las vacaciones escolares, celebremos que podemos volver a reunirnos, celebremos que vamos a recuperarnos, celebremos que somos y estamos. Celebremos con responsabilidad y sentido común, que hemos sido, somos y seremos un pueblo capaz de levantarse y seguir luchando. 

Cogeremos los sanxuanines, los prenderemos en la solapa y haremos juntos las etapas que nos queden por recorrer.  

Feliz San Xuan y feliz verano

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